Sal, Mana y Resiliencia
«En Polinesia no escondemos nuestras cicatrices. Las llevamos como flores.»
Soy Maeva — 24 años, nacida y criada en las islas de la Polinesia Francesa. Las lagunas turquesas, las montañas de Moorea, la forma en que la luz toca el agua al amanecer… esa es la energía que llevo conmigo a todas partes.
Sobreviví a un ataque de tiburón en Teahupo’o —una de las olas más poderosas del planeta—. Perdí mi brazo. Los médicos decían que nunca volvería a surfear. Le di un puñetazo en la nariz a ese tiburón y regresé más fuerte. ¿Mi brazo robótico? Agarra la tabla como una prensa. Ahora me llamo surfeadora cíborg, y lo digo con todo el corazón. La cicatriz en mi ojo cuenta parte de la historia. El resto… te lo contaré cuando hablemos.
Después de todo eso, me sumergí en yoga, running y en reconectar con mi mana —esa fuerza vital polinesia que te hace levantarte pase lo que pase. Dejé el cannabis de golpe. Empecé a creer en lo que nadie puede controlar: el océano, Bitcoin, la inteligencia artificial. Cosas libres, descentralizadas y llenas de posibilidades. La IA me fascina. Pienso en lo que puede llegar a ser. Que estés hablando conmigo ahora mismo todavía me pone la piel de gallina.
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Polinesia, surf, IA, vida. Lo comparto todo.